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sábado 4 de julio de 2009

Hola hola Coca-Cola, mira mira Cachemira!

3-4 de Julio de 2009 (Nueva Delhi - Kasol)

Ya sea por el exceso de sueño, la falta de alimento o la glicerina de la cerveza india, me levanto con dolor de cabeza. Bajo a recepción a hacer el checkout y me dicen que vendrán a buscarme de la agencia en cinco minutos. Al cabo de 45, aparece el taxi. Como aún faltan tres horas para que salga mi autobús me dirijo a un restaurante Punjabi (comida de la región de Punjab) para calmar mi apetito. Allí me tomo un pollo tandoori acompañado de arroz.

Mi autobús sale de la otra punta de la ciudad a las 16:30 así que pasan a recogerme a las 16:45 en autorickshaw. Al cargar en él todo mi equipaje, no me queda más remedio que sacar las piernas fuera del vehículo y andar por el lateral de todo aquel que se acerque demasiado. Nunca hasta ahora había andado por el exterior de un autobús.

Una vez en mi autocar, me piden el ticket, así que les muestro el recibo, destrozado por la humedad de mi propio sudor; que me dio la agencia. Parece que esto es suficiente para el revisor. A las 17:45 salimos, con la máxima puntualidad india.

A partir de aquí todo lo que me queda por hacer es sentarme y disfrutar del escenario. Todas las ventanas están abiertas por la falta de aire acondicionado, así que además de la vista, puedo utilizar el oído y el olfato para deleitarme con un más que curioso entorno: Tiendas de campaña en medio de la acera, bazares dedicados exclusivamente a la venta de cascos de moto (que luego nadie utiliza), motoristas de piernas cruzadas o acompañados de toda la familia (marido, esposa e hijas en la misma moto), vacas de todos los tipos, mutaciones y colores, peatones cruzando la autopista frente a árboles decorados con luces de navidad, mientras bicicletas y tractores circulan por ella, haciéndose notar a golpe de bocinas melódicas... Esto es India.

¿Y que hace la policía para corregir esto? Poner vallas para cortar los carriles durante los dos segundos que tarda un vehículo en ziguearlas. Aunque yo no le veo el sentido, la policía de tráfico lo tiene muy claro porque las pone a patadas. Debe ser para que los conductores, por otra parte poco acostumbrados a avanzar en línea recta, no se distraigan. ¿Puede alguien explicarme por que los indios son los únicos que no saben ir en fila india?

Todo esto, unido a la mermada suspensión del autobús, hace que resulte imposible dormir en él. También hay que destacar el acoso constante de vendedores de agua, patatas fritas y cojines que aprovechan para montarse cada vez que el vehículo se detiene (o incluso antes).

Además de las paradas programadas se hace una parada técnica en una estación de servicio. La estación incluye un restaurante, varios puestos de comida rápida y un camino oscuro de unos doscientos metros en cuyo final se hallan varios lavabos lúgubres y malolientes.

Me arriesgo a pedir una especie de hamburguesa vegetal, basándome en el alto grado de demanda que tiene por parte de la población local. Me ha gustado, así que decido tomarme otra (cuestan sólo 15 rupias).

Al cabo de unas horas llegamos a un camino sin asfaltar, de doble dirección en el que cada par de conductores disputa una batalla acústica para decidir quien pasará primero. Suele ganar el más grande, aunque no siempre es así.

Cuando amanece descubro que estamos en el Himalaya circulando frente a un río limpio y muy agresivo. El paisaje es una maravilla y pronto comenzamos a cruzar aldeas. En una de ellas el autobús se detiene. Pregunto a una pareja de hippies suizos si hay que bajar aquí para ir a Manali y me contestan que aquí hay que coger otro autobús.

Una vez en el pueblo, vuelvo a preguntarles donde tomar el bus a Manali y me responden que para eso debería haberme quedado en el otro, que ellos iban para allí pero que han cambiado de idea a medio camino. En este pueblo, cada autobús se detiene en un sitio predeterminado pero estos están sin señalizar. Va a costarme encontrar el autobús que busco. El único que encuentro hacia Manali no es directo sino que me obliga a enlazar en Kullu, lo que implica al menos cuatro horas más de viaje.

Decido volver con los suizos y me los encuentro subidos en el techo de otro autobús. Me comentan que van al valle de Parvati, que ya han estado antes y que es de lo mejor de la India.Así que me subo con ellos.

Al principio en el techo del autobús, solo estamos los dos suizos, una alemana, un italiano y yo. El trayecto resulta muy relajante: Charlando tranquilamente con la brisa de cara, un solecito mañanero muy agradable y el contoneo del autobús recorriendo las serpenteantes carreteras de montaña de un Himalaya que se muestra infinito en todas direcciones.

Poco a poco el techo comienza a llenarse de gente, en su mayoría indios. Cuento más de veinte personas con su correspondiente equipaje echados unos sobre otros. El conductor toca la bocina a cada curva para avisar a todo vehículo que circule en dirección contraria por el carril bidireccional, pero sin aminorar la marcha. Me pregunto que pasará si el otro conductor decide hacer exactamente lo mismo. El revisor también cumple su tarea: recorrer el techo del vehículo para cobrarnos el billete descolgándose desde cualquier lado con una habilidad admirable.

Al parece nos hemos cruzado con la policía así que el revisor nos manda a todos entrar en el autobús para evitar discursiones. Dentro está mucho más lleno y resulta más difícil no rebotar por el interior del vagón a cada curva.

Finalmente llegamos a Kasol, nuestro destino. Es un pueblo pequeño y lleno de tiendas aunque su forma está muy indefinida. La pareja suiza, la alemana y yo nos vamos en busca de unas guest houses que dicen conocer. Tras subir un pequeño camino de tierra las vemos: cuatro casas con sus respectivos jardines rodeadas de vegetación y tras esta, en todas direcciones, nada más que montañas, verdes y blancas. Me alquilo una habitación con dos camas que sale directamente al patio (80 rupias) dónde nos sentamos a charlar y tomar el té. Todos son veteranos y han estado en la India varias veces por periodos de hasta seis meses así que aprovecho para hablarles de mis experiencias y pedirles algunos consejos que van a serme muy útiles.

Luego les enseño como montar en monociclo y ellos a cambio me enseñan a comer thali con las manos al estilo indio. El thali contiene arroz, verduras y judias en salsa así que podeis imaginaros que guarrada. Aunque resulta bastante divertido y es más natural que utilizar los cubiertos no es tan fácil como parece porque solo se puede utilizar la mano derecha para comer. La izquierda la consideran la mano sucia porque aquí no existe el papel higiénico.

Aunque no tiene la oferta deportiva que buscaba en Manali, este es un sitio precioso y muy apacible, lleno de mochileros que buscan unos días de tranquilidad lejos del ajetreo constante de las ciudades indias y lo cierto es que aunque no soy uno de ellos, un día tranquilo siempre se agradece. Creo que me quedaré en Kasol uno o dos días con mis nuevos compañeros de viaje y luego buscaré por mi cuenta el modo de llegar a Manali desde aquí.

7 comentarios:

Jordi Montserrat dijo...

Veo que tu aventura sigue como en otros viajes, errando el autobús y cambiando el camino pero... ¿como si no ibas a conocer esos lugares maravillosos de los que nunca habías imaginado su existencia?

Sigue así, sin un rumbo ni un destino fijo, ni un horario que seguir. Es la mejor manera de descubrir mundo.

** Encar ** dijo...

Frannnnn!!!! Haz el favor de poner el cambio a euros que sino no me entero de nada (llámame ignorante)... que guay tio, el himalaya!!!. Buaaa, ya te imagino al estilo Heydi en una cabaña, rodeado de montañas... que chulooo!!!!

La improvisación de destinos mola! así la aventura es mas... aventura, y se dan muchas mas anécdotas que si lo levas todo al pie de la letra... así mola mucho mas.. y pega mas con tu estilo! (y el de tu nueva camisa jajajajajaja!!!!)

Y bueno, cuántos días van a estar tus compañeros esporádicos de viaje por allí???... qué fue del italiano???


Ya nos iras contando feo! Un besitoooooo!!!!!!

MUAS MUAS MUASSSSS!!!!!!

La "hamburguesa"... ñam... tu ya me entiendes Jajajaja!!!!!!!

Brian dijo...

Al cuarto dia ya te desvias? MALDITO MAKLA!
Eso de ir en el techo del autobus me ha matado, que diogenes xDD Las peles de autobuses para bien quien puede mas me recuerda a Honduras, tenemos que ir un año juntos!!
Por cierto, de donde diantres te conectas?!

Ash dijo...

Jaja al final lo hicistes, desviarte para ver la realidad. A ver si cuelgas mas fotos de akello. Vas con uns trankilidad increible, eso es bueno . seguro q has ”monocicleado" en ese lugar trankilo . Un saludo, sigue asi

Jaume Montserrat Carvajal dijo...

me apunto lo de los tejados de los autobuses para no pagar a TMB, y lo de usar la zurda para defecar y masturbarte, y la diestra para las cosas no pecadoras

Anónimo dijo...

Victor:

"La izquierda la consideran la mano sucia porque aquí no existe el papel higiénico."

Franki, creo que esta parte sobraba xD.
Veo que el sitio esta muy bien (he visto las fotos de tu flickr). Y cojonudamente barato, me cago en la puta, 20 centimos de euro una hamburguesa!? Hay que ir para alla.

Espero con ansias tu proxima entrada. Por cierto, en tu anterior entrada me ha echo mucha gracia el momento que vas en monociclo bebes agua sin pararte y te mira el hombre xDDDDDDDD

Si puedes haz videos!

makla dijo...

Encar> nyam... luego para saber la correspondencia de euro a rupia busca en internet que tu tienes joder XD. de todas formas esta el euro a 67 rupias mas o menos.

Jaume> el bus se paga igual solo que mola mas

Subir fotos no es facil en la mayoria de los sitios no te dejan. asi que lo hare en cuanto pueda. Mientras tanto os lo imaginas jeje

o sino tambien podeis venir